Se conocieron en pleno confinamiento, se prometieron en el Camino de Santiago y celebraron su boda como mejor saben: disfrutando. Así fue la boda de Ana y Alberto en Los Chopos, un gran día, lleno de emoción, buena comida y una celebración que nadie quería terminar.
Cuando todo empieza en el momento menos esperado
Ana y Alberto se conocieron en Albacete, en pleno confinamiento. Él, militar y natural de Utrera. Ella de La Roda.
Los domingos coincidían en La Ceja, en Albacete, siempre con las mismas pandillas. Tras empezar a quedar, la conexión fue inmediata. Como ellos mismos dicen, fue intensidad absoluta.
La pedida llegó en uno de los planes que mejor los define: viajando.
Durante el Camino de Santiago, que recorrieron en su furgoneta, con su perro y bajo un diluvio constante, Alberto le pidió matrimonio al llegar a Santiago.
Un gesto muy suyo y cargado de significado.




Dos looks muy personales para un mismo día
Un vestido hecho a medida y pensado para disfrutar
Ana tenía muy claro lo que quería para su gran día, aunque encontrarlo no fue inmediato. Finalmente, viajó a Valencia y confió en Luis Rocamora, diseñador que supo entenderla desde el primer momento.
El proceso fue cercano y muy cuidado: bocetos, pruebas, feedback constante… hasta dar forma a un vestido completamente a medida. Un diseño elegante y con presencia, con escote barco y una cola espectacular de cinco metros.
Además, el equipo de Luis Rocamora se desplazó hasta Albacete para vestirla el mismo día de la boda, cuidando cada detalle.
También diseñaron los vestidos de la madre y la hermana de Ana, cerrando así un círculo familiar muy especial.



Para los zapatos, Ana apostó por la comodidad sin renunciar al estilo: zapatos blancos, de poco tacón, hechos a medida por SolePiel Valencia, de la mano de Nerea. Una elección perfecta para alguien alta y poco habituada al tacón.
El peinado y el maquillaje estuvieron a cargo de Isabel Tendero, cuñada de su hermana, que optó por un recogido con moño, natural y elegante.
Completaron su look un cubremoños de Canbella, unos pendientes de diamantes y perla blanca de El Corte Inglés, de la marca Mio, regalo de su hermana, y el velo.



El ramo, regalo de su cuñada Irene, y la decoración floral fueron obra de La Antigua Rosa.
Como detalle muy especial, el ramo llevaba una medalla con el nombre de sus abuelos, que Ana había prestado a su hermana el día de su boda y que ahora regresaba a sus manos.




Alberto, gala militar y detalles con historia
Alberto lució su traje de gala militar, una elección que hablaba tanto de su profesión como de su personalidad.
Los zapatos eran de Martinelli, y entre los detalles más especiales destacaban unos gemelos con forma de Eurofighter, su avión, y un reloj prestado por su hermano, que añadió un valor sentimental al conjunto.
Las alianzas, sencillas y elegantes, fueron de Nora Joyeros.



Una ceremonia llena de voces cercanas
La ceremonia religiosa tuvo lugar en la Iglesia de El Salvador, en La Roda, un espacio muy significativo para la familia de Ana.
Les casó Rami, amigo de la familia de toda la vida, lo que hizo que cada palabra se sintiera aún más cercana.


Las lecturas corrieron a cargo de sus amigos, y fue María, hermana de Ana, quien dio la bienvenida, para acoger a la familia llegada desde Utrera.
El día anterior, la preboda ya había marcado el tono de lo que vendría: en la puerta de casa, con charanga, risas y reencuentros.




Durante la ceremonia, hubo momentos especialmente emotivos:
- El hermano de Alberto dedicó unas palabras muy bonitas durante la acción de gracias.
- Raquel, amiga de Ana, interpretó Me quedo contigo.
- Otro amigo de la familia acompañó la ceremonia al órgano.
- Y el sobrino de Alberto fue el encargado de llevar las alianzas.
A la salida de la iglesia, un pasillo formado por 22 compañeros militares de Alberto, y organizado por su hermano Tadeo, puso un broche muy simbólico al “sí, quiero”.






Los Chopos, una elección clara desde el principio
Alberto lo tuvo claro desde el primer momento. Nada más comprometerse, fijaron fecha y decidieron que su celebración sería en Los Chopos.
Había asistido años atrás a la boda de un amigo, y cuando volvió con Ana para conocer el espacio, no hubo dudas.
Buscaban una boda con iglesia y un lugar donde todo funcionara sin preocupaciones.
Estábamos desentendidos total. Esa tranquilidad de llegar ese día y que todo saliera perfecto.
Y así fue.




Un cóctel para disfrutar sin medida
El cóctel fue uno de los grandes protagonistas del día. Los invitados, especialmente los llegados desde Utrera, coincidían en lo mismo: no habían estado en una boda igual.
La cantidad de comida, la calidad y el trato del equipo marcaron la diferencia.
Triunfaron la mesa de hummus —Ana los probó todos—, la mesa de quesos y jamón, el pincho de oreja, la brocheta de cachopo y los tacos.
Como sorpresa, Alberto cumplió uno de sus sueños: a su llegada se lanzaron fuegos artificiales de colores con la bandera de España.




Un salón lleno de referencias personales
El seating plan y los meseros reflejaban su historia. Las mesas llevaban nombres de calles representativas de cada uno, como Calle Tejares o Castelar, un detalle que conectaba recuerdos y personas.
Además, cada invitado recibió una postal ilustrada por Jaime Pandelet, cuñado de Alberto, que pintó la iglesia de La Roda, la catedral de Albacete y la de Utrera. Cada una iba firmada por los novios, convirtiéndose en un recuerdo único.
La entrada al salón fue al ritmo de Felicità, una canción muy ligada a su Camino de Santiago.




El menú conquistó a todos: Pupieta de lubina, marisco, con gamba roja que muchos repitieron. Paletilla, un clásico que nunca falla y un postre que sorprendió: fresas con helado de queso.




Regalos, sorpresas y mucho humor
En este día tan especial, los novios quisieron tener un detalle con sus invtados. Los hombres recibieron vino tinto de la Cooperativa de La Roda.
Y las mujeres, vino blanco de la misma cooperativa.
Tras acabar de comer, las sorpresas no se hicieron esperar… Las amigas de Ana prepararon una performance con chubasqueros y paraguas llenos de billetes de mentira, recordando que tanto la pedida como la despedida estuvieron marcadas por la lluvia.



Los amigos, por su parte, entregaron el regalo en macarrones y pajitas, provocando más de una carcajada.La tarta, de chocolate —porque Ana es muy fan—, llegó con la canción Cómo no te voy a querer, de Raule, otro momento único y muy íntimo.


Baile, fiesta y una pista que no quedó vacia ni un momento
Para el primer baile, Ana se quitó la cola del vestido y, junto a Alberto, estrenaron una coreografía preparada por sus amigos Nerea y Juan.
Sonaron Gloria a ti, de Rosario Flores, y Pégate más, de Ricky Martin, dando paso a una fiesta que ya no bajó el ritmo.





La celebración fue creciendo a medida que avanzaba la noche. Entre baile y baile, los invitados fueron descubriendo distintos rincones pensados para disfrutar sin parar: una mesa dulce preparada por el equipo de Los Chopos, un espejo con luz que se convirtió en improvisado photocall y un kiosco con patatas fritas, chucherías y Doritos que apareció justo cuando más apetecía.



Todo quedaba inmortalizado por la mirada de Torre Fotógrafo, atento a los momentos más espontáneos del día.
La pista no se vació en ningún momento. El fotomatón de Fotobox evento capturó los momentos más divertidos, mientras la música se iba animando con la incorporación de DJ Peligro, para mantener la energía hasta el final.
No faltó la mesa de detalles y purpurina, y cuando llegó la hora loca, con palos de luz y una pistola de CO₂, …y cuando llegó la hora loca, con palos de luz y una pistola de CO₂, Alberto tomó la iniciativa mientras Ana se sumaba al centro de la pista, contagiando a todos las ganas de seguir celebrando.





El cierre fue lo único que no convenció del todo… porque nadie quería irse.
Un viaje para seguir sumando recuerdos
Tras la boda, Ana y Alberto pusieron rumbo a Tailandia, con su viaje organizado por Viaja Sin Más, el broche perfecto para una historia que empezó en un momento inesperado y sigue escribiéndose con la misma intensidad.
La boda de Ana y Alberto fue uno de esos días que se viven sin mirar el reloj.
Un comienzo compartido en Los Chopos, rodeados de quienes más querían.
Es todo un placer haber formado parte de este inicio y de una celebración tan disfrutada.
Y a ti, si has leído hasta aquí, y ahora mismo estás preparando tu boda, quizás la de Ana y Alberto te haya dado nuevas ideas.
Aquí tienes el resumen de los colaboradores de su boda, por si quieres una ayuda extra.
Lugar de Celebración: Los Chopos (@LosChopos_)
Fotografía: Torre Fotógrafo (@torrefotografo)
Vestido de novia: Luis Rocamora (@luis_rocamora)
Zapatos de la novia: SolePiel Valencia (@solepielvalencia)
Peluquería y maquillaje: Isabel Tendero (@hairsalon_isabeltendero)
Pendientes de la novia: Mio Diamonds (@miodiamonds_lifestyle)
Ramo y decoración floral: La Antigua Rosa (@la__antigua_rosa)
Cubremoños: Canbella (@canbella__official)
Zapatos del novio: Martinelli (@martinellishoes)
Alianzas: Nora Joyeros (@norajoyeros)
Ilustraciones: Jaime Pandelet
Coreografía a cargo de: Nerea y Juan (@juanynerea_estilosunidos)
Fotomatón: Fotobox evento (@fotobox.eventos)
DJ: DJ Peligro (@djpeligroshow)
Agencia de viajes: Viajar sin más (@mariandonate.viajasinmas)






