Un instituto, un SMS que llegó en el momento justo y doce años después, un altar. Cortes y Silvia celebraron su boda en Los Chopos: viajes, hilos rojos y una fiesta que no quería terminar. Así fue el día de su boda
Cortes y Silvia se conocieron en el instituto, en Villarrobledo. Pertenecían a grupos de amigas distintos, hasta que dos de esas amigas terminaron uniendo los grupos.
Cuando Silvia se fue a estudiar a Albacete, echaba de menos su pueblo. Cortes empezó a escribirle por SMS, para que no se sintiera sola y para recordarle que podía contar con ella.
Fue en una Feria de Albacete donde surgió todo. Doce años después, aquel primer paso las llevó hasta el altar.





Doble pedida: por agua, aire, tierra y mar
Después de que Cortes viviera un año difícil preparando su oposición, Silvia quiso celebrar que por fin había conseguido la plaza. Y lo hizo con una pedida a bordo de un velero, en Madeira, aquel mismo verano.
Meses después, en Vigo, con las luces de Navidad encendidas, le tocó a Cortes.
Contrató la experiencia de “ser piloto por un día” y, en pleno vuelo, se lo propuso: ya fuera por agua, aire, tierra o mar, quería una vida junto a Silvia.
Dos looks, una puntilla compartida
El vestido fue, para las dos, un flechazo a primera vista. Cortes encontró el suyo en Alba Novias; Silvia, en Marietta.
Quisieron ambas que incluso sus vestidos mostraran su unión y la misma puntilla que Cortes eligió para las mangas y la cintura de su vestido apareció después en la espalda del de Silvia, como una firma compartida entre dos diseños distintos.




En los zapatos, en cambio, no hubo lugar a la diferencia: los dos pares se hicieron a medida en Entrenovias (Tomelloso), en el mismo azul que después teñiría el resto de la boda.
Para el peinado, Cortes confió en Única, completando su look con una diadema con rejilla de Entrenovias; Silvia, por su parte, se puso en manos de Matices.


El maquillaje de las dos lo firmó la misma persona: Chelo, amiga de Silvia y testigo de excepción de este día.
Ambas lucieron la misma pulsera de Swarovski, regalo de sus madres tras la prueba del menú.



Y cerraron el look con dos gestos cargados de significado: una medallita con la cinta de la Virgen de Cortés, muy presente en la devoción de Cortes, y un ramo gemelo en tono azul verdoso, obra de Floristería Alicia, con las flores que a las dos les gustaban y que no vieron hasta el mismo día de la boda.

Cortes guardó, además, un secreto entre las flores: el rosario de su abuela, para tenerla un poco más cerca.
La decoración floral de la boda corrió a cargo de La Antigua Rosa, y las alianzas, sencillas y a juego, fueron de Ana Aroca.






Una ceremonia civil pensada como un viaje juntas
Y llegó el día. El 6 de septiembre de 2025, Los Chopos se preparaba para acoger la ceremonia civil de Cortes y Silvia, con música en directo a cargo de G de Bodas.
Buena parte de los invitados llegó en autobús, gestionado por Roble Bus, y aprovechó la espera antes de la ceremonia para recorrer un pasillo muy especial: fotos de los viajes de Cortes y Silvia —Madrid, Francia, Madeira, México, Pirineos, Formentera, Ibiza— impresas en A3, colgadas sobre madera y acompañadas de una pequeña anécdota de cada destino.
Quienes no llegaron a tiempo de verlo pudieron hacerlo después, cuando el equipo de La Antigua Rosa trasladó las fotografías alrededor del círculo de la fiesta.


Silvia entró al ritmo de Love Story, de Taylor Swift; Cortes, con Forever Young. Ambas lo hicieron acompañadas de sus padres.
Las maestras de ceremonia fueron la cuñada de Silvia, Isa, y la tía de Cortes, Ana. Ninguna de las dos novias sabía nada del guion: antes, el equipo las entrevistó para conocerlas y personalizar cada palabra.
Las lecturas estuvieron a cargo de sus hermanos, Alfonso y Antonio, por parte de Cortes; Javier y Rufino, por parte de Silvia y de varias amigas, además de unas palabras de la madre de Cortes, María José.





Aparte, un juego se coló en la ceremonia: preguntas para comprobar cuánto se conocían realmente las novias, que iban respondiendo señalándose la una a la otra entre sonrisas cómplices.



El rito de la luz y el hilo rojo
El momento más simbólico de la ceremonia llegó con un ritual pensado para ellas: sus madres les colocaron un hilo rojo, símbolo del lazo invisible que las une.
Además, antes de que todo empezara, la tía de Cortes repartió unas pulseritas también rojas entre los invitados, un gesto que corrió a cargo de la prima de Cortes, Ana María.



Con las pulseras puestas, la sala entera quedó, sin saberlo, conectada al mismo rito.
Juntas, encendieron después tres velones con la medallita de Cortes sobre una misma mesa, como quien enciende un mismo camino por delante.






Los Chopos, el escenario que se ganó su boda a la primera
Llegaron a Los Chopos gracias a una compañera de oposiciones de Cortes, que se había casado allí un verano antes.
De vuelta de la playa, pasaron a verlo y les encantó: habían celebrado una boda el día anterior y el espacio ya estaba impoluto.
Visitaron otros salones, ninguno les hizo cambiar de opinión: Los Chopos, el primero que vieron, fue el lugar para su gran día.
Con el escenario ya decidido, llegó el momento de pensar en el hilo conductor de la boda: sus viajes juntas.
Hasta el logo lo reflejaba —dos figuras completamente distintas, pero unidas por un mismo camino, como el yin y el yang que ellas mismas dicen ser.




Un cóctel para probarlo todo
Cortes y Silvia no se perdieron nada del cóctel, y los camareros estuvieron especialmente pendientes de ellas.
Los tacos de porchetta fueron los grandes triunfadores, junto al jamón, la tostada de sardina y la piruleta de cachopo.
También hubo vermutería, que se trasladó después a la barra libre para seguir la fiesta.




Dos entradas que se unieron en el centro de la pista
La entrada al salón tuvo su propia coreografía: Cortes entró desde la puerta del cóctel y Silvia desde la puerta del jardín, ambas acompañadas de sus hermanos, con un remix de La La Love You y de El Gran Showman de fondo.
Sus hermanos las «entregaron» en el centro de la pista y, desde ahí, se repartieron por las mesas para animar a los invitados.




En el menú, chorizo de Santa Pola con bogavante, presa de horza y pluma ibérica, con un plato individual para Cortes: pupieta de lubina. El marisco y el sorbete se llevaron los elogios, y de postre, tarta de pistacho.
Para que nadie se aburriera entre plato y plato, el mago Juanma García,fue pasando mesa por mesa con trucos relacionados con el amor, la amistad, la familia y el propio día.
Y, a la vez, una artista de acuarela iba retratando el salón en directo, con la técnica del life painting, capturando la fiesta según sucedía.






Detalles pensados al milímetro, para todos
Para todos los invitados, Cortes y Silvia preparon un código QR con un audio de bienvenida y agradecimiento. Además en las mesas dejaron pañuelos de colores para agitar en los momentos clave de la comida.
Las mujeres recibieron tres variedades de té, rooibos e infusión de Cafetería Julia, especialistas en té, con pipeta y cuchara incluidas. Y los hombres, un surtido de Quesos Serrano con aceites y panecillos.
Los amigos, sentados todos juntos en una mesa larga, tuvieron marcasitios propios: una tarjeta bajo el título “Aquí se sienta un…” con su forma de ser en el amor y la amistad según su horóscopo. Cada tarjeta estaba ilustrada con una imagen estilo anime de cada uno en pareja o en familia.



Cortes le regaló su ramo a su abuela. Silvia entregó el suyo a Laura, una amiga que se casó también ese mismo año.
A sus padres, una lámina impresa con cada hija por un lado y la otra por detrás, pensada como recuerdo de un viaje en crucero que harán todos juntos.
Cortes, además, dejó detalles muy personales en casa: a su padre, Alfonso, un logo con una frase bordado por dentro del traje; a su madre, un bastidor bordado con una frase en el mismo tono del vestido y un abanico con la palabra “mamá” y la fecha; a sus hermanos, un pañuelo bordado con sus iniciales y la fecha.


Pero les devolvieron el gesto con un cofre-puzzle por resolver, con un viaje a Aragón como premio.
Los amigos y amigas les prepararon como regalo un viaje a Aragón y entradas para un musical, pero antes tuvieron que ganárselo.
Como saben que a Cortes le encantan los puzzles, escondieron el dinero en un cofre cerrado con un puzzle por resolver, y entre las dos consiguieron abrirlo.



La pista que no paró
A Cortes y Silvia les encanta bailar, así que el primer baile llegó cargado de nervios buenos. No tuvieron todo el tiempo de ensayo que hubieran querido, pero cuando sonó Halo, de Beyoncé, todo salió exactamente como lo habían soñado.
El tiempo lo dedicaron a preparar con sus amigos una coreografía conjunta: On the Floor, de Jennifer Lopez, y Fogo, a modo de batalla de baile que puso a todo el mundo en pie.


De ahí en adelante, la fiesta ya no bajó el ritmo. Barra de cócteles, purpurina, chuches y pegatinas personalizadas con las caras de las novias, obra de la cuñada de Silvia, fueron el aperitivo de lo que estaba por venir…
Cinco cabezudos, los primos y hermanos de Silvia, que salieron a animar con un baile propio y se llevaron todas las miradas.
Al frente de la música, el DJ Miguel, de Festival Tour Sound, mantuvo la pista llena hasta el final. Entre baile y baile, los invitados se divirtieron de lo lindo con el fotomatón de Sonrisa fotomatón, con el mensaje «eres mi destino favorito» de fondo.



También pusieron una bandeja de vapers, con y sin nicotina, de los que no quedó ninguno.
Todo quedó inmortalizado por Imagina Studio, que supo capturar tanto los momentos más cuidados del día como los más espontáneos de la pista.
El broche final llegó con unos fuegos artificiales organizados por la madre de Cortes junto a ECP Pirotecnia, que iluminaron el cierre de una noche que se resistía a terminar.
Días después, Cortes y Silvia pusieron rumbo a Tailandia y Phuket, de la mano de Viajes Berlín, para seguir escribiendo su propio mapa de viajes.



Desde Los Chopos, queremos daros las gracias por confiarnos un día tan personal. Os deseamos que sigáis siendo ese yin y yang que os define, y que sigáis sumando destinos juntas.
Y a ti, si has leído hasta aquí, y ahora mismo estás preparando tu boda, quizás la de Cortes y Silvia te haya dado nuevas ideas.
Aquí tienes el resumen de los colaboradores de su boda, por si quieres una ayuda extra.
Lugar de Celebración: Los Chopos (@LosChopos_)
Fotografía: Imagina Studio (@imaginastudio_)
Vestido de novia: Marietta (@marietta_moda_nupcial)
Zapatos de novia: Entrenovias (@entrenovias)
Peluquería Cortes: Salón de belleza Única (@unicasalondebellezaunisex)
Peluquería Silvia: Matices (@maticeshairstation)
Ramo de las novias: Floristeria Alicia (@floristeria.alicia)
Decoración floral: La Antigua Rosa (@la__antigua_rosa)
Alianzas: Ana Aroca (@joyeriaanaaroca)
Música de la ceremonia: G de Bodas (@gdbodas)
Regalo invitados mujer: Cafetería Julia (@juliasaludable)
Fotomatón: Sonrisa fotomatón (@sonrisa_fotomaton)
Agencia de viajes: Viajes Berlín (@viajesberlintoledo)






