Hay un guion que escriben los novios: el vestido, el menú, la fecha. Y hay otro que escribe la gente que los quiere, sin avisar. En la boda de Leticia y Rubén, los dos guiones se cruzaron continuamente. Dieciocho años después de conocerse en el instituto, así fue su boda en Los Chopos.
En el pasillo del instituto empezó todo
Leticia y Rubén se conocieron cuando ella tenía 13 años y él 15. Lo que empezó entre pasillos y clases acabó convirtiéndose en dieciocho años de historia compartida, viajes, distancias y una complicidad que los llevó, el 5 de octubre de 2024, hasta el altar de La Gineta.
La pedida de mano tuvo capítulo doble.
En 2022, Leticia se marchó a vivir a Inglaterra. Rubén le dijo que no iría a verla, pero fue. Los dos llevaban tiempo pensando en lo mismo, pero él se adelantó: le pidió matrimonio en el Castillo de Howard, un lugar con un significado especial para ambos.
Ella esperó a la tarde. Y en la ciudad de York, fue Leticia quien también le pidió matrimonio a él.



Y llegó el 5 de octubre
Meses atrás, Leticia había entrado a Alba Novias, y con una foto, supo que había encontrado su vestido.
Fue el segundo que se probó y no quiso ver ninguno más. Sus padres se encargaron del resto.
Para completar el look, apostó por los complementos en azul.
Los zapatos, de Miss Honolulu, fueron un regalo de su tía Paqui. Y el tocado, unas piedrecitas de cristal discretas, regalo de su tía Nieves.
Fue el segundo que se probó y no quiso ver ninguno más. Sus padres se encargaron del resto.


Los pendientes se los regaló su abuela, y la pulsera era un obsequio de su tía Marian y su tío Vicente.
El ramo se lo encargó a Florele Arte Floral, a quien encontró por Instagram. Flores preservadas que, meses después de la boda, siguen en su habitación.
Maite preparó su piel con antelación para que el maquillaje del día luciera como ella quería.



El día de la boda, la peluquería y el maquillaje los disfrutó en petit comité: Noelia se encargó del peinado y Jenny, de JennBeauty La Gineta, del maquillaje.
Estuvieron presentes su madre y su hermana Elena, en uno de esos momentos que ya son parte del recuerdo.
La decoración de la casa antes de salir la preparó con sumo cuidado y mimo Ana, una vecina de toda la vida, a la que Leticia aprecia muchísimo.



Rubén, clásico y con un detalle muy especial
Rubén lo tuvo igual de claro: traje, camisa, corbata y zapatos de Don Félix.
El reloj que lució ese día fue un regalo de sus amigos en la despedida.





Antes de salir de casa, su tía Yoli se encargó de la decoración para que todo estuviera en su sitio.




Una ceremonia llena de voces y notas conocidas
Leticia salió de casa del brazo de su padre mientras Irene, de la Hermandad del Rocío de Albacete, cantaba flamenco. Un inicio que ya marcó el tono de lo que estaba por venir.
La boda religiosa se celebró en la Iglesia de La Gineta. La decoración, obra de El Sueño de Belmonte, puso el escenario perfecto para una ceremonia donde la música lo llenó todo. organizada en secreto por Elena, hermana de Leticia y saxofonista.


Dentro de la Iglesia, Elena, hermana de Leticia y saxofonista, había organizado en secreto toda la música de la ceremonia.
Ella tocó el saxo junto a su amiga Mercedes y Rocío, prima de Leticia, al piano.
Para la entrada de Rubén, su tío Miguel y su primo Mateo tocaron la bandurria.
Juli, otra prima de Leticia, interpretó para su entrada, una canción de Rozalén.


Las lecturas las compartieron Pedro, Mateo, Rocío y Núria, los primos pequeños, junto a Elena y su novio José Ángel.
Y cuando parecía que todo estaba dicho, Melani y María Dolores, primas de Leticia, tomaron la palabra por sorpresa.
Hablaron del camino vivido juntas y de lo que Rubén había llegado a significar en sus vidas. Dieciocho años dan para eso también.


A la salida, Irene, de la Hermandad del Rocío, volvió a estar ahí, esta vez acompañada de un guitarrista.

Los Chopos, la elección de siempre
Para Leticia y Rubén no hubo debate. Todos sus eventos importantes, desde reuniones de empresa, hasta celebraciones familiares, habían pasado aquí. Cuando llegó el momento de pensar en la boda, no dudaron.
Leticia todavía vivía en Inglaterra cuando viajaron a Albacete para la Feria. Fueron a Los Chopos y reservaron la fecha. Confiaron en el equipo sin condiciones.

Así arrancó la celebración
Al cóctel llegaron en un carruaje de caballos. Era el sueño de Leticia, y su tía Juani y familia lo hicieron realidad sin que ella lo supiera del todo.
Nada más llegar, los invitados disfrutaron de una entretenida lectura, The Wedding Times, un periódico diseñado por la propia Leticia que contaba su historia. Un detalle que más de uno se guardó como recuerdo.
Mientras tanto, un grupo de jazz amenizaba la bienvenida.
El jamón ibérico al corte, el pulpo al horno con papada confitada, las croquetas de gachas y una porcheta que se convirtió en la gran protagonista de la tarde.
Todo regado con el rincón de vermut y cócteles, que no tardó en convertirse en el punto de encuentro.
Sillas y sombrillas para los más mayores, cada rincón cuidado. Porque en Los Chopos, pensar en todos forma parte del día.


Leticia y Rubén entraron al salón, dispuestos a disfrutar de todo
Lo hicieron con Algo me gusta de ti, de Wisin & Yandel.
Y, con todos ya en sus mesas, llegó el momento de disfrutar del menú.
De centro de mesa, presa de orza con tártara y hierbabuena, y un tartar de salmón marinado que se deshacía en el paladar.
Después, mariscada de gambas, popietas de lubina y un sorbete de limón y piña que dio paso a la pluma de bellota, jugosa, recién salida del horno de leña, con sus pimientos de Padrón.


El momento de devolver el cariño
Los novios querían que los invitados se llevaran un detalle típico de la tierra de Rubén, Cofrentes, así que eligieron miel de Ayora y mermelada de Jalance.
Entonces, llegó el momento de dar gracias. Y empezaron por la familia más cercana. Cada entrega tuvo su propia canción.
A los abuelos les regalaron una urna de cristal con flores preservadas y una foto de la pareja en la preboda, mientras sonaba Hay algo especial en ti, de Sarayma.


A los padres de Rubén les esperaba un viaje por España, y a los de Leticia, parte del viaje a India que tenían pendiente junto a un cuadro pintado de espaldas con los trajes de sus bodas, de Ampa Art; todo ello con Solo tú, de Carlos Rivera, de fondo.
Los hermanos tuvieron también su momento, con Te amo, de Keen Levy, Zaira e India Martínez.
El hermano mellizo de Rubén y la hermana de Leticia recibieron un recuerdo del ramo preservado con sus iniciales y las de sus parejas, y Elena, además, se llevó su propio cuadro de Ampa Art, esta vez con ella, su hermana y Rubén.
Y para cerrar esta ronda de agradecimientos, las doce damas de honor recibieron flores preservadas con su inicial, mientras sonaba Juramento eterno de sal, de Álvaro de Luna.

Sorpresas que no vieron venir
La familia de Leticia, que no entiende de celebraciones sin baile, les tenía preparada una coreografía con You’re the One That I Want, de Grease, que sacó a todo el mundo de la silla.
La Legión, los amigos de toda la vida de Leticia, también llevaban semanas tramando algo: un vídeo parodia de los días previos a la boda, donde fingían no llegar a tiempo a la ceremonia.
Ella es economista y lo lleva en la sangre —las cuentas del grupo siempre están en su Excel—, así que sus amigos aprovecharon para gastarle una broma a su medida.
Y Elena guardaba la sorpresa más emotiva: un vídeo repasando toda su relación con Leticia. Se llevan ocho años, y Elena la siente casi como una segunda madre.


La tarta que llevaba un mapa dentro
Con No dejes de soñar, de Manuel Carrasco, sonando de fondo, Leticia y Rubén cortaron una tarta con una decoración muy pensada: representaba todos los lugares de los que venía la gente que les acompañaba ese día, un detalle obra de El Sueño de Belmonte.
El baile que abrió la fiesta
El primer baile tuvo su propio guion. Leticia empezó bailando un pasodoble con su padre.
A mitad de la canción, él le cedió la mano a Rubén, que no es muy bailarín, pero que entró al baile en el momento justo.


Los padres de Leticia, además, bailaron una bachata para la pareja. Y de ahí, la fiesta no paró.
La música corrió a cargo de Luis, conocido como DJ Bomba, amigo de Leticia, que conocía bien a la gente y supo llevar la noche.
Raúl, de 5 y acción, se encargó de que nada de esto se quedara solo en el recuerdo.
El photocall lo gestionó Sapaflash, con su atrezzo para no parar de hacerse fotos.
Y junto a la mesa dulce, El Sueño de Belmonte colocó un teléfono donde los invitados podían dejar mensajes de voz, uno de esos detalles que parecen pequeños el día de la boda pero que, meses después, se convierten en un tesoro: volver a escuchar, con calma, lo que cada uno quiso decirles ese día.

Nadie quería irse
Tenían previsto terminar sobre las tres de la madrugada. Pero lo hicieron a las cuatro.
Leticia fue la primera que no quería que acabara. Los más mayores aguantaron hasta la recena, y los más jóvenes hasta el final, sin dejar la pista vacía.
Después llegó el viaje. Leticia y Rubén pusieron rumbo a Vietnam, Camboya y Bali, con su agencia de confianza, Quixote Hidalgo, amigo de la madre de Leticia.
Desde Los Chopos, gracias, Leticia y Rubén. Acompañaros ese día, rodeados de tanta gente que os quiere, fue un auténtico privilegio.
Y a ti, si has leído hasta aquí, y ahora mismo estás preparando tu boda, quizás la de Leticia y Rubén te haya dado nuevas ideas.
Aquí tienes el resumen de los colaboradores de su boda, por si quieres una ayuda extra.
Lugar de Celebración: Los Chopos (@LosChopos_)
Fotografía: Raúl de 5 y acción (@raul5yaccion)
Zapatos de la novia: Miss Honolulu (@misshonolulu_shoes)
Peluquería: Noelia Morales (@noeliamoralesgarcia)
Maquillaje: JennBeauty (@jennbeauty_lagineta)
Traje del novio: Don Félix (@donfelix_moda)
Ramo de novia: Florele Arte Floral (@florele_artefloral)
Ilustración personalizada: Ampa (@ampa_art)
Mesa dulce y decoración: El Sueño de Belmonte (@elsuenodebelmonte)
Fotomatón: Sapaflash (@sapaflash)






